Saltar al contenido

XX. 13 de abril del 2001. Viernes 13 de verdad

17 de febrero de 2021

Hoy es viernes 13 y viernes feriado de semana santa, pero hasta ahora no ha sucedido nada malo. El lunes también es libre y el curso acabó ayer pero preferí salir hoy con más calma. Ya estoy de regreso y no puedo estar más satisfecho del resultado del curso. Me siento muy bien preparado y espero empezar pronto en un lugar que no sé cuál es todavía. Molina me dijo el lunes pasado que mi jefe vendría esa semana a verme para informarme lo que tendría que hacer el martes, porque el lunes es feriado, después del curso. El hombre se apareció el miércoles y con cara de pocos amigos apenas me saludó. Seguro que estaba contrariado porque pensaba recibir malas noticias para mí y buenas para él como que mi alemán resultaba tan deprimente que no había aprendido nada. Claro que de la miserable calidad de mi idioma alemán no había dudas, pero no había sido un obstáculo en mi aprendizaje y más que conocer, ya dominaba con soltura el programa, por lo que su estrategia para deshacerse de mí no le funcionó. Hasta ahora no he sabido más de él, no tengo otra opción que llamarlo el martes temprano por teléfono a ver qué me dice. Cuando terminé el curso Herr Molina se despidió de mí en perfecto alemán y me felicitó además de desearme mucho éxito y decirme que yo era muy buen Diseñador Mecánico.  Estas palabras nunca sabré si las dijo de verdad o fue el elogio que le repite a todos los que hacen su curso, como también me quedaré con las ganas de confirmar si de verdad habla español o no, aunque ya he dicho que estoy seguro que sí.  Esta semana cambié el jugo de naranja por uno de piña y las salchichas por fricadeles que son una especie de hamburguesa, pero mucha más gorda, hecha de carne, pero también de pan y algunas especias. No estuvo mal y he visto muchísima televisión y me doy cuenta que ya entiendo un poco más lo que dicen, diría yo que el oído se comienza a adaptar a la música o curva melódica del alemán que es muy distinta a la del español. En el castellano se dice lo más importante al inicio de la oración y a medida que se avanza se van dando detalles que adornan pero que no cambian el significado, por lo que la curva melódica va bajando hasta el final. En el alemán no es así, me imagino que, para mantener la expectación, pero no se logra entender el significado total hasta el final, incluso la última palabra es vital, de esta manera la curva melódica termina muy alto al final. De alguna manera el oído acostumbrado a un idioma necesita de cierto tiempo para regular la importancia de lo que se escucha y por eso alguien me dijo una vez que era útil escuchar, aunque no se entendiese y ya veo que tenía razón. Hablar es otra cosa más compleja y para elaborar una oración coherente lo primero es cambiarse el cerebro, porque lo que antes iba detrás ahora esta delante, pero lo más importante es que no hay que desesperarse. El tiempo hace milagros. He descubierto también que todos me llaman por el segundo apellido. Los alemanes solo tienen un apellido y es el último, por eso si ven tres palabras, automáticamente piensan que las dos primeras son nombres y la última apellido. Ya yo me cansé de explicarles de que el primer apellido es del padre y el segundo de la madre y los dejo porque mi segundo apellido me recuerda a mi abuelo y me gusta más que el primero que es muy común. Aquí también no se tutea con facilidad y me resulta raro que me digan señor todo el tiempo. Los alemanes son muy prácticos y para no complicarse y sin hacer excepciones si te llaman por el nombre te tutean y si lo hacen por el apellido te tratan de Usted y son ellos los que te dicen cuando quieren que los tutees “yo soy pepe o como se llame de primer nombre” y tú le dices lo mismo y a llamarse de tú. Si les digo que a mi jefe en Cuba todos lo llamaban de Raulito y lo trataban de usted no lo podrían entender jamás. Es tan fuera de lógica como que un hombre pueda embarazarse.  Ya estoy de regreso después de cambiar otra vez tres veces de tren y una de las cosas que voy a hacer es empezar a buscar un apartamento que alquilar, pero como hoy es viernes 13 y feriado no voy a hacer más nada que descansar, que todavía no sucede nada malo y quien sabe. Bueno, ahora que pienso si ha sucedido, he perdido mi superdesayuno con todos los hierros y sí que lo voy a extrañar, ah y las galleticas con crema, ya estoy triste, aunque las puedo comprar, pero todavía tengo que esperar dos semanas para cobrar el primer salario. Sí, es viernes 13 de verdad.