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XII. 22 de febrero del 2001. Mi primera foto en Alemania

5 de febrero de 2021

Acabo de hacer la quinta entrevista y estoy más contento del resultado. La cita era a las cuatro de la tarde en la ciudad de Karlsruhe y descansé bien en la mañana. También mi amigo me prestó su carro y decidí ir en auto porque la combinación de trenes era distinta y porque quería probar manejar por la autopista. Todo en la vida sucede por algún motivo y aunque en las entrevistas anteriores podría o no haber tenido una respuesta positiva, había sacado experiencia y conclusiones importantes que debía asimilar para mejorar en las siguientes reuniones de trabajo. Era importante mantener una actitud serena, mostrar en todo momento seguridad y hablar algo de alemán, pero solo lo necesario para demostrar que aprendía y sin exagerar porque no tenía vocabulario para tanto. El grueso de la entrevista debía ser en inglés. Era muy importante hacer preguntas al final, como los planes de futuro de la empresa, la cantidad de trabajadores, con que clientes trabajaba más, cualquier cosa en ese sentido que denotase no solo mi interés, también que estaba meditando porque mi interlocutor debería sentir que yo valoraba si aceptar o no y que supuestamente tenía otras ofertas. No podía venderme como que aceptaba lo que me ofrecían y tenía que buscar una cifra de salario. La respuesta no podía ser bajo ningún concepto dejarme sorprender por su oferta. Decidí entonces después de algunas búsquedas pedirles 4500 Marcos alemanes al mes, esperando que me rebajaran, pero tampoco podía regalarme pues era importante hacerle sentir que me consideraba valioso. Aunque me muriera por el trabajo y aceptara una miseria tenía que demostrar para aumentar mis opciones que una entrevista es en dos sentidos, ellos valoran si me contratan y yo valoro si los elijo, así de simple.

Salí con una hora de antelación luego de analizar varias veces el camino que debía tomar y la salida por donde abandonar la autopista. Iba de completo traje y corbata, cosa esta muy importante para las entrevistas. Es casi una regla no escrita porque a veces y aunque sea injusto es mucho mejor parecerlo que serlo. Le puse gasolina al Suzuki 4×4 de techo de lona de mi amigo sorprendido de que solo trabajara una persona en la gasolinera. Esa muchacha no solo cobraba la gasolina que yo mismo tenía que echarme despues de decirle que pista había utilizado, también vendía café, dulces y otras chucherías.  La acción misma de ponerle tú mismo la gasolina al carro y después ir a pagar, me impactó por el nivel de confianza que existe en la sociedad alemana. Salí con alegría a la autopista y me sentí distinto porque estaba vestido de traje, aunque me lo hayan regalado, y manejaba un carro, aunque fuese prestado e iba a una entrevista que si era para mí. Los extremos siempre son malos y en mi alegría no descubrí la salida correcta, porque en un mapa no es lo mismo que en la realidad, sobre todo si no has pasado nunca por ese lugar y me metí en la ciudad de Karlsruhe. A los quince minutos de andar buscando el nombre de la calle por todas las esquinas me tiraron mi primera foto en Alemania. Lamentablemente fue la foto de un radar de control de velocidad pues iba a 60 km/h y Karlsruhe está repleta de cámaras, cosa que yo no sabía, como tampoco sabía de cuanto sería la multa y hasta me imaginé perder la licencia que no tenía. Decidí rápidamente y cagándome en mi madre por mi imprudencia y del susto de un flashazo inesperado en la cara que tenía que encontrar la dirección sí o sí. Ya habría tiempo de preocuparse de la multa. Paré en cuanto pude y me metí en una cafetería de turcos a preguntar por la dirección.  El turco con acento alemán me empezó a hablar cosas de las que solo entendía números y derecha o izquierda repetidas varias veces, pero me señaló con la mano en el mapa que yo tenía y salí corriendo para donde yo creía que el turco me había enviado. La cosa se complicaba porque no contaba con calles de un solo sentido, pero en poco tiempo me pude orientar porque descubrí algunos nombres de calles que tenía en mi mapa de la ciudad. Pude encontrar parqueo con mucho trabajo a tres cuadras del lugar y corriendo y todo sudado a pesar del invierno frío, llegué a mi cita con veinte minutos de retraso. El comienzo distaba mucho de ser ideal, pero solo me quedaba tratar de mejorarlo. Las disculpas fueron aceptadas con amabilidad y en pocos minutos estaba sentado en un saloncito de reuniones con un café y delante de un alemán muy agradable y más joven que yo.

La conversación fue amena y todo el tiempo en inglés. Se repitió el ciclo de las anteriores y apliqué lo aprendido con naturalidad. Me volvió a sorprender que como en las anteriores entrevistas, mi interlocutor ni le dedicara tiempo ni dudara de mis títulos de ingeniero y me especificó que no importaba, que tenía como es ley, seis meses a prueba en los que podía ser despedido si no demostraba de que era capaz, el título bien, lo que sabes, mejor, me dijo. Ante mi respuesta de 4500 Marcos, agregó que ellos me ofrecían 4200 los primeros seis meses y luego 4400, pero que también pagaban todos los gastos de transporte de mi casa al lugar del trabajo, cosa que me pareció formidable, pero le dije que si aparentando indiferencia.  La entrevista demoró una hora y media y esta vez hice muchas preguntas sobre la empresa y casi que ni oía la respuesta porque ya estaba pensando lo próximo a preguntar. Cuando nos despedimos, como los otros me agradeció el haber tomado el tiempo para la entrevista y me dijo que estaba muy satisfecho y que sin dudas me llamaría pronto. Yo que soy optimista por naturaleza no necesito más nada para creerme que ese trabajo es mío, pero sin contrato firmado todo está en el aire. Estoy sentado en el carro pensando antes de salir de regreso, ya no tengo más entrevistas y otra vez a esperar y a llenarme de paciencia. Ya es de noche y por lo menos de regreso no me voy a perder, ya empiezo a preocuparme por la multa que me pusieron, ¿de cuánto será? ¿Quién carajo me habrá mandado a ir a exceso de velocidad en medio de la ciudad de Karlsruhe? Mejor pienso que para que suceda algo muy bueno como tener trabajo, el universo me exige a cambio algo como una multa que pagaría por supuesto con gusto, pero por favor que no sea tan cara. Mente positiva.