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XIII. 3 de marzo del 2001. Fútbol bajo cero

8 de febrero de 2021

Ha pasado ya más una semana de la última entrevista en Karlsruhe y no hay noticias de ningún trabajo, es probablemente muy pronto, pero ya empiezo a preocuparme porque el plazo de las seis semanas está cada vez más cerca. Paciencia, otra vez paciencia. Mejor hablamos de cosas buenas para mejorar el ánimo. Acerca de la multa estoy muy aliviado, aunque no haya llegado la carta avisando de la infracción cometida y la cantidad a pagar, pero ya sé más o menos como es todo. La multa le llegará por supuesto a mi amigo cubano porque el carro está inscrito a su nombre, pero la carta vendrá con una foto mía y la descripción exacta del lugar y la hora de la infracción. Por supuesto aquí no hay nada de eso de que ibas muy rápido y te ponen exactamente a la velocidad que ibas, te regalan cinco kilómetros por hora porque son buena gente y con eso calculan el exceso de velocidad. Yo iba a unos 60 km/h en una zona de ciudad, es decir 50 Km/h permitidos y tendría un exceso de 5 km/h.  A partir de ese exceso, que por suerte es de los más bajos, existen tablas que determinan cuanto debes pagar diferenciando las tablas de dentro de asentamientos urbanos a fuera de ellos. Resumiendo, la gracia me va a costar entre diez y quince marcos creo, que no es poco, pero mucho menos que lo que en principio imaginaba, en fin, una buena noticia. Lo otro que nunca me imaginé que fuese posible es que se pudiera jugar futbol a menos de cero grados Celsius de temperatura. No solo es posible, sino que lo he hecho ya dos veces y aunque no me hace tanta gracia, me entretengo y socializo un poco con alemanes, los que cada día me caen mejor. Me he hecho amigo de un alemán a través de mi amigo cubano al que le dio mucha risa que tratara de impresionarlo diciéndole nombre de futbolistas alemanes que conocía de los mundiales de futbol como Lothar Matthäus, Rudi Völler, o Rummenigge, los que hacía tiempo estaban retirados y me invitó a jugar fútbol los sábados con sus amigos. Por supuesto que me puse muy contento y me alegré mucho más cuando se ofreció para recogerme. Ya van dos sábados que jugamos y por supuesto que soy malísimo, pero además de congelarme literalmente el culo, hago un poco de deporte e intento mejorar el alemán. Jugamos futbol en un terreno de arcilla en la loma de Haardt en Neustadt.  Hace un frío que pela y tengo que estar corriendo todo el tiempo para no morirme congelado y hasta sudo. Como soy bastante malo casi todo el tiempo ando corriendo como un pollo sin cabeza de un lado a otro, dando pases malísimos y aunque hay alemanes que le ponen una emoción al juego, como si fuese una cuestión de vida o muerte, aceptan mis limitaciones. Casi todos son de esa zona y se conocen desde niños, y le van al equipo de Kaiserslautern que es la ciudad más cercana con equipo en la Bundesliga y un equipo con tradición en la región. Al final del juego siempre uno trae una caja de cerveza y nos ponemos a tomar cerveza. Yo solo me tomo una porque además de ser cervezas de medio litro, y por supuesto de la mejor calidad, no me hace tanta gracia tomar cerveza a cero grados al aire libre y porque los alemanes no se toman la cerveza bien fría. A veces me quedo mirando aquel ambiente tan sano de amigos de toda la vida que me han incluido como uno más y pienso en mis amigos del barrio de siempre, que en vez de cero grados debería haber treinta, en vez de futbol tendríamos que haber jugado beisbol, en vez de Kaiserslautern hablar de Industriales y una cerveza tal vez de menor calidad, en latas en vez de botellas, pero eso sí, bien fría.

Este último sábado le confesé apenado a mi amigo alemán que no entendía nada de lo que hablaban sus amigos y me respondió que no podía ser de otra manera porque estaban hablando en el dialecto Pfälzisch. Allí me explicó que en las escuelas y universidades se habla Hochdeutsch, que es el alemán bien hablado, pero regionalmente se habla principalmente dialecto y eso sucede en toda Alemania, incluso me explicó que lo que hoy era el Hochdeutsch era también un dialecto que se impuso como forma de entendimiento entre todos los pueblos alemanes sobre la base de traducción de la Biblia del latín que hizo el sacerdote fundador del protestantismo Martin Lutero. Así el dialecto de este monje se convirtió en el que comenzaron a utilizar todos para comunicarse.  Incluso mi amigo me comentó que hablar bien el Hochdeutsch es una especie de medidor de la educación de las personas. Los que hablan solo dialecto son personas de edad avanzada o poco preparadas.

Ahora estoy en la casa y todavía me veo en el terreno de futbol de la montaña de Haardt y tiemblo del frío, yo creo que la gracia me ha provocado descomposiciones de estómago. ¿O será que traje una lombriz de Cuba que está protestando del frío? Espero que no porque todavía no tengo seguro médico y sigo sin noticias de ningún trabajo. Si el sábado de la próxima semana hace tanto frío como en este último, me voy a esconder de mi amigo alemán.