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XXV. 2 de mayo del 2001. El día de los trabajadores de verdad

25 de febrero de 2021

Ayer fue mi primer día de los trabajadores y lo digo con toda convicción porque en Cuba el primero de mayo no es de los trabajadores por mucho que lo repitan.  Si el día es de verdad tuyo, pues entonces con lo que te pertenece puedes hacer lo que te dé la gana, ¿o no? En Cuba como trabajador tenía, es decir era una obligación, levantarse de madrugada para llegar al punto de concentración del centro de trabajo, donde alguien pasaba lista visual y después caminar por toda la calle Paseo hasta pasar por delante de la Plaza y decirle adiós a unos viejitos que se sienten muy felices de que tu hayas hecho todo ese esfuerzo para su propia satisfacción anciana. También hay de todo y unos hacen carteles, otros gritan y muchos van a merendar.  El cuento de haber desfilado con el CDR no se lo creía nadie y había por lo menos que dejarse ver y con suerte luego perderse, pero de todas maneras ya estabas jodido porque ni transporte había y la mañana sin dormir no te la devolvía nadie. Aquí en Alemania el día no es más de los abuelitos y lo primero como día feriado de verdad es dormir hasta la hora que a uno le dé la gana o irse a la playa, pero aquí ni hay playa, ni buen tiempo, así que por lo menos tomar el día para leer un buen libro o vaguear, que de vez en cuando es permitido. Por la tarde de ayer preparé todo para el viaje a Stuttgart al nuevo curso que empezó hoy.

Vine hasta Stuttgart en el cohete y se portó bastante bien. En el camino tuve que atravesar toda la ciudad de Karlsruhe y luego tomar la autopista A8 hacia Stuttgart donde existen varios tramos sin restricción de velocidad.  Alemania es el país de los carros y los carros se hicieron entre otras cosas para corretearlos, por eso de nada vale que tengas un motor superponte bajo el capot de tu auto si no puedes andar a más de 130 kilómetros por hora. Eso los alemanes lo entienden bien y además de no tener peajes en las autopistas que solo ralentizan el tráfico, poseen tramos de autopistas en los que puedes viajar a la velocidad que quieras, o más bien que puedas e incluso pasas mas de un susto cuando un buen carro te pasa por el lado a más de 300 km/h, sin exagerar. Mi carro ya tiene sus achaques y cuando el cohete se impulsa mucho no sube a más de 135 km/h, siempre loma abajo, tampoco lo dejo porque aquello se convierte en una maraca andante y aunque ponga el volumen del radio a mil, siento las vibraciones que me obligan a reducir la velocidad para que mi primer carro no se desarme en cualquier momento. También cometí el error de echar gasolina en medio de la autopista o Autobahn, como se dice en alemán, pues en estas estaciones de servicio el combustible es mucho más caro. Como te había contado los alemanes no tienen peajes, pero financian entonces el mantenimiento de estas carreteras con un impuesto extra a los combustibles en las gasolineras del Autobahn, cosa que no deja de ser inteligente porque obtienes más o menos el mismo dinero sin ralentizar el tráfico.  Hablando de ralentizar también experimenté en carne propia una de las palabras que en alemán son más fáciles de decir que en castellano que es Stau o sea embotellamiento. Una de las ventajas de vivir en Cuba es que como hay tan poco vehículo en la calle no existe el Stau. Alemania no solo tiene uno de los mayores índices de vehículos por habitante del mundo, también está en el centro de Europa y hay mucho tráfico de personas y de mercancías de otros países que pasan por aquí. Una de las cosas que más leo en la prensa y veo en las noticias de la televisión es el ministro de transporte tratando de reducir los Staus y digo reducir porque son inevitables provocados entre otras cosas por accidentes o roturas que te regalan sin querer una o dos horas de más en tu viaje. Eso me sucedió hoy en el camino y por suerte había salido con mucho tiempo calculando contratiempos. El Stau es como la nieve, la primera vez lo disfrutas porque es algo nuevo, pero a la segunda ya lo estas maldiciendo. Otro tema que no puedo perder de vista es mi licencia de conducción. La cubana puedo utilizarla hasta el mes de Julio, después tengo que sacar la licencia alemana. Cuando regrese del curso tengo que matricular en una escuela de automovilismo porque aquí solo puedes hacer las pruebas teóricas y prácticas si te matriculas en una escuela donde enseñan a manejar y baratas no son. Si todo sale bien no creo tener que pagar menos de dos mil Marcos por todo, ya veremos.

Llegué muy fácil al centro de preparación de mi firma pues está muy cerca del Autobahn y no tuve que pasar por la ciudad de Stuttgart como cuando vine en tren. Pensé encontrarme con Molina otra vez, pero no estaba y le envié mis saludos a través de la profesora que me da el curso que es alemana de padres polacos, es decir, nada de español, pero ya eso era esperado.  Realmente no tan así pues esta vez no soy el único en el curso y el otro alumno sí habla español porque es madrileño. Es un chaval más joven que yo que acaba de terminar sus estudios en una universidad alemana y si hablo mucho con él, pero más en las pausas. El nuevo programa se parece bastante al anterior y avanzo muy rápido. Ahora estoy en el hotel, que no es el mismo de la vez anterior, este se encuentra en la ciudad de Leinfelden que está muy cerca del aeropuerto. El hotel es de una construcción más moderna y la habitación más amplia, pero como no está en la ciudad de Stuttgart, debe ser más barato. Yo ni me he molestado en ver el precio porque lo paga la firma. Lo que si leí hoy y entendí mejor que en el curso anterior fue el contrato que firmo cuando hago una preparación de este tipo. En este documento se aclara que el curso cuesta unos 1500 Euros (ya está escrito en euros porque el cambio está cerca) y que los costos lo asume la firma, pero si renuncio en menos de un año, tengo que pagar una parte del mismo. Si renuncio después del curso lo pago completo pero cada mes que pasa pagaría un 1/12 menos hasta que pase un año y entonces no tengo que pagar nada si me busco otro trabajo. Eso no me preocupa mucho porque no tengo ninguna intención de renunciar, pero es bueno saberlo. Y me voy a dormir que estoy cansado y quiero que llegue pronto el próximo día para lo mejor del día: desayunar que esta vez es más importante porque en la escuela parece que están ahorrando o se enteraron que yo venía porque escondieron las galleticas con crema, ahora solo hay sorbeticos que no son iguales, pero no importa, que todo sea por dejar de engordar.