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XXVI. 6 de mayo del 2001. Currywurst

28 de febrero de 2021

Hoy es ya domingo por la tarde y la tristeza típica del día no me vence. Estoy alegre porque todo ha ido muy bien. Esta semana fue corta porque empezamos el miércoles y el curso ha sido muy interesante y el alemán va mejorando. Los desayunos siguen siendo tan fantásticos como en el hotel anterior y como ando de presupuesto mejorado, además de la ausencia de las galleticas con crema voy con mi compañero español a un Imbiss cercano y me como una salchicha con papas fritas o alguna otra cosa. La palabra alemana Imbiss se usa para definir algo de comer en general, pero también como la tienda o quiosco callejero de comida para llevar o para comer rápido. El viernes me decidí finalmente a probar el Currywurst porque me percaté que de cuatro personas que iban al Imbiss, tres lo pedían. Es algo simple, una salchicha blanca cortada en trozos con la salsa que le da el nombre y papas fritas. La salsa es un preparado de cátsup con especias y curry que es un polvo algo picante muy usado en la comida india. Me supo bastante bien pero no lo cambiaba por un pan con lechón de los de verdad. Por las noches sigo comiendo cosas ligeras, pero ya es por una elección personal y no por necesidad. Esta semana la pasé a base de jugo de mango aguado, que no sabe a mango y a unos ajíes rellenos con queso que tenían por fuera escrito “antipasto italiano”, así como unos jamones y salami

El sábado fue un día similar al de la otra semana que estuve en Stuttgart, tan solo que esta vez no me llevé ningún pan preparado, porque no me lo ofrecieron y estuve todo el día en el famoso zoológico de Stuttgart que como dije antes se llama Wilhelma. El lugar es sin dudas recomendable, además de zoológico es jardín botánico y hay incluso naves de plantas tropicales con una humedad y una temperatura que me recordaron a Cuba. Como todo típico parque alemán los arreglos de jardinería, florales están impecables y cuidados hasta el detalle. Había muchísimos animales, y me hizo recordar mis visitas de niño al zoológico de 26 cuando todavía era un lugar decente, porque los dos parques de animales están en el mismo dentro de una ciudad, Este zoológico alemán se diferencia por los espacios más abiertos en los que se puede descansar o hacer picnics. Me llamaron mucho la atención un oso polar, unas jirafas y el Mariposario. No es que no haya visto mariposas antes, pero tantas juntas en un solo lugar no. Es una nave con un clima tropical donde hay mariposas de todos tipos y de todos colores volando por todos lados. Sin dudas me quedo con eso porque la jirafa estaba descansando y el oso polar aburrido.  Lo demás fue una lista de todos los animales que se pueden imaginar y no exagero porque hasta una jutía conga cubana tenían, bueno eso decían, porque en Cuba yo nunca vi una jutía y lo que allí estaba bien podía ser un ratón con gigantismo. Antes de salir me comí un plato de ensaladas que prepara uno mismo que rebosé de coles, lechugas, zanahorias, remolachas, pedazos de huevo, frijoles hervidos y muchas otras cosas que no supe que eran pero que tenían colores apetitosos y para culminar le eché un buen chorro de salsa hecha de yogurt. Antes de salir a la ciudad estuve un rato en la tienda de suvenires y terminé con un llaverito con el nombre Wilhelma.

El día había sido muy agitado y estaba cansado, pero así y todo quería caminar un poco por el centro de la ciudad de noche y meterme en el primer antro que apareciese a tomarme un trago. Así lo hice y en un bar pequeño pero muy acogedor pedí un mojito que sabía a cualquier cosa menos a mojito y que le debieron echar algo porque me dio un sueño que me impuso a regresar al hotel y a tirarme a dormir en la cama sin quitarme la ropa.

Hoy domingo con calma después de desayunar di una vuelta por el pueblo de Leinfelden, donde está el hotel. Es un pueblo pequeño, pero pintoresco y después de repetir un Currywurst en un localcito del centro me fui a la torre de televisión que no había visto la vez anterior. Esta torre está en una loma de las afueras de Stuttgart y no sé por qué motivo y sin venir al caso me recordó a la torre de EXPOCUBA. Debe ser porque las dos son torres, aunque la de Stuttgart gana muuuucho en altura, encima hay un restaurante, y aquí el alemán vuelve a ganar por muuuucho y la vista no tiene comparación. Es un espectáculo impresionante ver toda la ciudad desde allá arriba.  Estuve un rato y luego me vine al hotel a comerme mi antipasto con jamón y a ver programas de televisión alemanes. Solo tengo una espinita clavada porque arriba en la torre había una muchacha sola que me estaba mirando mucho. Era muy delgada y de extremidades largas con un pelo lacio rojo adornado de pecas en fondo muy blanco. Me imagino que se aburrió de que no hiciera nada, pero yo no sabía ni qué decirle. No es fácil no saber bien el alemán, a veces en esos momentos me gustaría haber estado en Cuba. Otro gallo hubiera cantado, pero mi gallo alemán ni canta y para rematar, está desplumado.