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XXX. 18 de mayo del 2001. Adivinando el futuro

9 de marzo de 2021

La semana ha estado muy bien y el trabajo es perfecto. Es verdad que no es muy complejo, pero me ayuda mucho a introducirme en el mundo técnico de forma gradual y conociendo los programas 3D CAD que no se me dan mal. En el camino en carro he probado varias rutas alternativas de ida y de vuelta y ya tengo la más eficiente de todas que no baja nunca de una hora y media de duración. Solo tengo que tener cuidado porque a mitad de trayecto, cuando sale el sol y me da de frente pongo los ojos chinos. Parece que eso de poner los ojos casi cerrados combinado con levantarse temprano me provoca tremendo sueño que hasta ahora he podido controlar subiendo el volumen del radio a todo lo que da y abriendo la ventanilla para que el aire en la cara me despierte, aunque de vez en cuando doy un buen pestañazo. Claro que siempre me despierto a tiempo, aunque me he dado buenos sustos. Es interesante que vivo en la carretera todo el amanecer, pues salgo de madrugada cerrada y llego a plena luz del día.  El primer trabajo que me pusieron si lo analizo bien fue una especie de prueba que aprobé con sobresaliente porque lo que estaba planificado para una semana, lo hice en menos de dos días y aunque después que lo entregué me percaté que en dos o tres aspectos pude hacerlo mejor, el jefe de la firma donde trabajo no se escondió para mostrar su satisfacción. Solo me resulta incómodo que por hacerme el eficiente y tratar de demostrar de lo que era capaz, jodiera a un colega alemán. Resulta que el hombre con más experiencia hacía cosas similares en una semana y el jefe aprovechó mi eficiencia para echárselo en cara a su trabajador que no aceptó la presión y pidió la renuncia. Me molesta que haya sucedido eso porque no fue mi intención, pero el alemán debió haber hablado conmigo y no subvalorarme, al final yo solo quería asegurar mi trabajo y no tenía idea de los tiempos en los que el trabajaba. No es agradable, pero no me siento responsable y tengo que aprender a vivir con eso. En Cuba uno tiene la idea que aquí en Alemania los alemanes trabajan mucho, pero no es así, aunque no lo creas trabajan menos, mucho menos. Hacen pausas de café y de cigarros interminables, conversan muchísimo en horario de trabajo de otros temas y claro que la pregunta sería: ¿cómo es posible entonces? La respuesta es sencilla, trabajan menos, pero lo poco que hacen lo hacen de verdad, con todo puesto en la labor y con unos niveles de perfeccionismo que rayan lo extravagante. Podría decir que en todo grupo humano existe más o menos la misma frecuencia de genios, personas brillantes, brutos, hijoeputas y vagos, lo mismo en Europa que en África o en Cuba, la diferencia existe en la manera en que la sociedad se organiza y en la disciplina con que acatan las reglas para que no se desperdicien los genios o para detectar los vagos a tiempo de no perder sus talentos. Resumiendo, la diferencia no es el talento y no son mejores, pero son más organizados y tremendamente disciplinados. Pero no soy alemán, aunque espero que algo se me vaya pegando y lo que más necesité en este día fue mi capacidad de adivinación. Es bueno saber que un porciento altísimo de la adivinación proviene del pensamiento lógico con pizcas de experiencia e intuición, porque si me veo a alguien comiendo un buen plato de garbanzos y mucho aguacate puedo adivinar sin problemas el futuro de cinco o seis horas más tarde y no tengo nada de médium. Claro que hubiese querido ser pitoniso de verdad cuando me dieron el siguiente trabajo a realizar. El jefe tomó un papel en blanco y empezó a decirme cosas y a hacer dibujos en la hoja para aclararme el trabajo, pero si llegue a entender más de un diez por ciento de lo pedido fue mucho. Este trabajo es más complicado y requiere más tiempo. Debo entregarlo la próxima semana porque la fecha de entrega si la entendí y por eso digo que es más largo. Realmente después que le di el OK de haber comprendido, pues si le pido aclaración de todo lo que no entiendo me botan por subnormal, me puse a analizas sus garabatos en la hoja. En ese momento es que necesito mis poderes de adivinador para descubrir que tengo que hacer, pero como dije antes la labor de un médium es mucho más lógica e intuitiva de lo que parece y me dediqué a estudiar cada línea, cada detalle y cada número del papel para entender qué debo hacer. Después de dos horas de análisis llegué a mi conclusión y sin estar totalmente seguro me puse a hacer lo que me imaginé que quería el jefe. Yo creo haber terminado, pero es viernes y el jefe se fue temprano, así que tendré que esperar al lunes a descubrir que tan buen médium soy. Me acaba de llamar ahora mismo mi otro jefe, el joven amable de Karlsruhe para felicitarme porque en este lugar están muy contentos conmigo de lo que me alegré mucho, aunque me pregunto si después que presente el resultado del trabajo el lunes seguirán pensando lo mismo. También quería informarme que la próxima semana solo se trabaja hasta el miércoles, pues el jueves es feriado y el viernes es puente que debo tomar por horas extras o por vacaciones. No ves lo que decía acerca de que aquí se trabaja menos, no llevo ni una semana y ya tengo dos días libres. Este capitalismo europeo sigue estando muy raro.