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XXXIV. 3 de junio de 2001. Escapando del engaño

26 de marzo de 2021

Han pasado varios fines de semana y ya terminé de arreglar la casa, incluyendo el problema del televisor. Con la ayuda de mi amigo cubano le pusimos un piso nuevo de madera a toda la cocina e instalamos el fregadero y la lavadora, además de hacer una meseta de un tablón de madera.  Aproveché que me sobraba laca de pintar barcos con la que había protejido los tablones de la cocina y pulí los pisos de madera de los cuartos. Cuando terminé de darle la laca quedaron como nuevos. También fui a buscar el juego de cuarto que me habían regalado y de regreso tuve la brillante idea de cómo resolver el problema de la señal del televisor.  Resulta que una montaña cercana bloquea la vista del satélite y hay que subir la parábola más alto. Precisamente arriba del techo estaba la antena del vecino y hablé con él para en su misma antena instalar un LNB gemelo, de donde salían dos cables, el del vecino y el mío. El vecino no puso reparos y me alegré que el hijoeputa del negocio no tuviese tiempo o no quisiera trabajar para mí. Esa noche ya pude dormir en un cuarto decente con olor a laca, pero cómodo y viendo mi flamante televisor GRUNDIG que no tiene colores muy nítidos, pero da el plante. Su control remoto tan grande tiene la ventaja de que es imposible extraviarlo. Mas importante que el televisor, la cocina y la madera pulida, resultó la computadora de medio palo que me compré junto con el contrato del teléfono e internet. Estuve una tarde entera fajado con las instrucciones en alemán de la instalación de los cables, pero finalmente lo logré. Para celebrarlo compré una botella de vino y me puse a leer noticias y a buscar información de cuanto suceso pasado en la historia de Cuba me intrigase o donde las dudas me asaltaban. La fiesta informativa duró hasta las tres de la mañana y me dejó con la molestia incómoda de sentirme engañado durante toda mi vida en Cuba. Nadie es dueño de la verdad, ni incluso los vencedores que se apropian de ella para manipularla a su favor y convertirse en los buenos muy buenos que vencieron a los malos muy malos. La verdad personal de cada cual se encuentra en un lugar intermedio que es imprescindible de encontrar conociendo todas las versiones y las pruebas que aporta cada lado de la ecuación. Yo, de vivir siempre en Cuba, conocía solo una única versión de los hechos e incluso algunos los desconocía y leer la otra parte de la historia me dejó la indignante certeza de saberme  manipulado. Esa noche algo cambió en mí cuando descubrí otro ataque al Moncada, otra lucha en la Sierra Maestra, otro Che Guevara, otra guerrilla en Bolivia, otro Huber Matos, otro Playa Girón, otra lucha en el Escambray, otra crisis de Octubre, otra guerra en Angola, Masacres desconocidas como la del Río Canímar y la del Remolcador trece de marzo, Luchadores por la democracia y los derechos humanos desconocidos totalmente, disidentes valientes, el derribo de avionetas en aguas territoriales, discursos y frases que delataban la mentira, entre muchas verdades ocultas y mentiras mal contadas. Ese día explotó una bomba dentro de mí que si no hubiera sido por la botella de vino, no hubiese podido dormir esa noche. Al otro día era domingo y desperté como a las doce del día. Me sentía distinto y libre, libre porque a partir de ese momento nadie me tendría que decir que estaba bien y que mal, ni explicarme como sucedían las cosas y imponerme quienes tenían la razón. Me había convertido en un ser independiente que podía pensar y analizar todas las aristas de una situación para tomar mis decisiones  y definir mis criterios o puntos de vista. Quedaba por supuesto mucho por descubrir en la historia de Cuba y del mundo, héroes con ideas anexionistas o con intereses económicos, guerras mundiales, guerras religiosas, cruzadas, en fin, un universo interminable de información esperando en la internet por mí. A partir de ese día la persona que soy necesita de argumentos lógicos y sólidos para ser convencida, nada de perretas y baboserias baratas, pues había decidido vender bien caro el intento de dejarme manipular otra vez.