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¿CONVIERTE EL ÑEQUE TAMBIEN LOS REVESES EN VICTORIAS?

10 de mayo de 2021

Qué equivocado estaba el Ñeque cuando pensaba que el 2018 había sido un mal año por lo de la tragedia del avión y el destape de los ataques acústicos, también habían pasado cosas buenas porque le habían enseñado a mandar twitters en el celular nuevo. Se había metido una semana escribiendo los nombres de los amigos a quienes pedirle recargas y como había reunido cuarenta nombres ya se disponía a crear un perfil falso en Facebook con el nombre de Alí Babá cuando le dijeron que estaba autorizado por su jefe a tener barra libre de megas. Aprovechó entonces para llamar a su superior para guataquearle un poco afirmándole de lo inteligente de sus decisiones, pero como el jefe estaba ocupado en la piscina le gritó que no lo llamara más para comer mierda, entonces el Ñeque dedicó toda la tarde a un jueguito muy entretenido de construir casitas y fajarse con los malos que no paraban de tumbarle las mismas casitas.

Fue más o menos en esa época cuando le dijeron que tenía que ir al Yuma a alardear de ser un presidente tecnológico que se pasaba todo el tiempo mandando mensajes que los diplomáticos imaginaban como órdenes cuando en realidad eran corazoncitos, besitos y cariñitos para la esposa o consignas de fidelidad a su jefe, que seguía en la piscina y mandándolo pa casa del carajo a cada rato para que no jodiera más.

En ese viaje en septiembre del 2018, hubo un momento en el que los cómplices del Rey SADIM se dieron cuenta que habían regulado mal la distancia en los experimentos acústicos porque sin comerla ni beberla el Ñeque metió tremendo pasillo de salsa. Los viejitos desearon que el Rey metido dentro de la piedra hubiese podido ver que su idea funcionaba, pero ya era muy tarde, no solo porque el viejito estaba metido en lo que parecía un horno de pizzas, sino porque ya la mitad de los diplomáticos de la embajada americana pensaban que el diablo los había atacado, pues no dejaban de oír pitidos y gritos en un fondo de timba. 

El 2018 terminó mal, porque ya nuestro Ñeque y twittero empedernido tenía miedo de llamar a su jefe que lo mandaba a cagar cada dos por cuatro y se pasaba todo el tiempo escribiendo mensajitos pasados de moda con frases de su guía espiritual y de todo lo que hacía, incluso cuando pensaba, aunque esto último realmente lo hacía muy poco.

Fue al final de una película donde lloró mucho al escribir el Twitter de los malnacidos por error en Cuba. Después se arrepintió del mensaje difuso que pareció pagado por el imperio porque no resultaba difícil descubrir a los verdaderos malnacidos que convirtieron en lujo lo natural de desayunar, almorzar y comer sin problemas, tener luz y agua todo el tiempo y una moneda fuerte que una vez estuvo uno a uno con el dólar.

Las situaciones raras que nuestro Ñeque como garante de la mala suerte atraía no se hacían esperar y es justo decir que eran hechos que no sucedían antes con esa frecuencia en el país, pero que le estaban ocurriendo con saña a él como señal de lo que estaba por llegar. ¿Cuántos tornados devastadores sin contar vientecitos plataneros han sucedido en la historia de La Habana? Muy pocos, por lo menos desde inicio del siglo XX no había sucedido ninguno y que le ocurriera al Ñeque un terrible tornado el 27 de enero del 2019 convencía hasta a los incrédulos de su mala suerte.

Pero peor que el tornado fue al siguiente día cuando el Ñeque pensó que era fácil ir a prometer la mentira de no dejar desamparado a los que ya lo estaban hace rato. El problema más grade del Ñeque es su gestualidad y la cara sonsa que no ayuda ni transmite emociones, pero por suerte su condición física era buena porque no dudó en mandarse a correr y desaparecer cuando la gente del Barrio de Regla comenzó a insultarlo.  

La cosa no mejoró y no porque febrero comenzara con un improbable meteorito en Viñales que muchos confundieron con los extraterrestres que venían a rescatarnos. Lo peor ya había sucedido una semana atrás cuando un tipo de apellido Guaidó se había aparecido conque era el presidente de Venezuela y no así el alma gemela del Ñeque y títere del mismo baúl, Nicolás Maduro.

La incertidumbre de la presidencia en Venezuela lo afectó mucho y estuvo tres meses seguidos despertando empapado en sudor a las tres de la madrugada entre gritos de “yo soy el presidente”. Algunos pensaron que eran los mismos aliens que venían a rescatarnos y se lo llevaban abducido para estudiarlo.

Esta teoría conspiranoica se negaba a ella misma porque los extraterrestres que supuestamente nos querían ayudar habían tenido más de 50 años para llevarse al viejito o a su hermano y nunca lo habían hecho. Además, si los aliens lo que querían era estudiar un cerebro no se iban llevar el del Ñeque que estaba casi virgen de no usarlo.

Al final cansada de levantarse todos los días a las tres de la madrugada a tranquilizarlo su esposa lo obligó a visitar al psicólogo del comité central, quien con la experiencia de resolver la misma enfermedad en otros dolientes anteriores le recetó llenar treinta y tres libretas de la misma frase “yo si soy el presidente según la democracia socialista”. Así después de quince días dedicado en cuerpo y alma a llenar las libretas resolvió su problema y pudo dormir siempre hasta las siete de la mañana cuando despertaba gritando “y del partido también”, pero ya era de día y no se levantaba más.

Es justo reconocer que tuvo que repetir dos libretas porque la medicina funcionaba escribiendo la frase completa de un tirón y en estas dos para no aburrirse había escrito primero la palabra “yo” en todas las líneas, luego “soy” y así respectivamente, lo que cancelaba el efecto tranquilizador del mantra.

Esa misma terapia le sirvió de mucha ayuda para automedicarse porque por culpa de Guaidó que seguía diciendo que él era el presidente, cada vez llegaba menos petróleo, pero si hubiera sido petróleo solo, no hubiese sido tan jodido. Cada vez llegaba menos de todo, desde harina hasta medicinas, entonces para solucionar la escasez se buscó otras sesenta y seis libretas y un mes entero estuvo escribiendo en una “La situación es coyuntural” y en la otra “La culpa es del bloqueo”. 

Al final la cosa siguió igual de mal o peor, pero por lo menos esas dos frases le salían con mucha naturalidad cada vez que hablaba y logró sepultar en su subconsciente las palabras malditas “periodo especial” que si las hubiera dicho hubiese invocado al demonio y el desastre estaba garantizado.

El pobre Ñeque ni se imaginaba que su mala suerte no tenía fin y sin él comerla ni beberla, tan solo por el efecto mariposa que explica cómo al revolotear una mariposa en China, se provoca una catástrofe en Cuba, como realmente sucedió, solo que no fue una mariposa sino un chino que no revisó que el murciélago con dolor de garganta que se iba a comer no paraba de toser, tenía la cara cansada, dolores en todas las articulaciones y no olía nada, ni, aunque lo hubiera paseado por el basurero de la CUJAE.

El chino con hambre jodió a todo el mundo, hasta a mí que me metí los seis meses más aburridos de mi vida y al gato negro del vecino que hace dos semanas que no veo y hasta lo extraño. ¿Habrán jodido de verdad al gato negro?

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