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ME DUELE QUE PUDISTE SERLO TODO Y HOY NO ERES NADA

14 de octubre de 2020

De lejos luces más hermosa que nunca y eso es difícil de decir porque realmente fuiste muy bella, tal vez la más bella de todas. Bueno, abandonar las exageraciones es imposible para los de mi especie, pero fue así y hoy tan solo luces una parte de tu antiguo esplendor. A pesar de todo te veo majestuosa. Será que soy tan desmemoriado o que los buenos recuerdos tienen las piernas más veloces que los malos, quizá una maldita tendencia impertinente a olvidar lo desagradable. Lo reconozco, me sucede, afloran con tanta facilidad los buenos momentos y a veces busco hasta en los lugares más recónditos de mi mente y no me aparece ni una sola experiencia nefasta. Pero sé que las hay, porque algo me grita muy allá adentro que no olvide tan fácil.

Será que mi amor contigo es de los que se alimentan en la distancia y nos torturan en la cercanía. Que dolorosos y difíciles son esos amores. Tengo que reconocer que el mío contigo es así y acepto nuestra separación para adorarte más. Estoy tan curioso de nuestro reencuentro que quisiera que fuese hoy mismo. ¿Qué sucederá? Trataré de adivinarlo. Te veré tan distinta, tan vieja y maltratada, reconoceré que lo mejor que hice fue alejarme de ti y quererte de lejos. Al menos de esa manera los recuerdos serán mejores que la realidad. Entenderé que ya no podría vivir más a tu lado ni soportarte humillada y deshecha.

Me fascina oír hablar de ti, más bien de tu pasado, el presente lo viví y me resulta muy difícil verme como parte de la historia. Sé que no puedo borrarme de esas experiencias, pero inconscientemente pienso en la historia como lo pasado y en mí como un ente aparte porque vivo en el presente. Acepto convencido que el presente es también parte de esa historia. Muchas veces cierro los ojos y me veo contigo en otra época. No me es difícil volver a la cruda realidad, pues miles de detalles conspiran contra mi concentración que no es tan baja. Para mi eras como una Madre recia e implacable, pero Madre al fin y te sentía mía y más que mía una parte de mí, tanto así que por momentos estar siempre contigo era una de las verdades eternas que no existen. Pero la vida demostró que las verdades eternas son solo sueños y los sueños, sueños son.

Por momentos sufro, porque si alguien no es culpable, esa eres tú, te veo resistir, como una caricatura de lo que fuiste, el destino que te ha tocado. La impotencia me lacera y más aún reconocer que en esta vida los platos rotos nunca los paga el responsable.

Aquí estoy, tan lejos de ti pero al mismo tiempo más cerca que nunca. Hoy entiendo más tus contradicciones, tus vicios, tu carácter y tu futuro, Porque siempre serás mi origen y mi destino y sobre todo mi raíz. La Ciudad que pudo serlo todo y hoy no es nada. Mi ciudad, La Habana.