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IGUALITO QUE FIDEL

6 de febrero de 2021

Homenaje a Arturo Liendo y a su poema “Igual que el Niño Valdés” y a la inolvidable interpretación que hace de este Luis Carbonell.

– Oye Machi, qué le pasa a tu esposo Díaz Canel,
hace tiempo no lo veo, ni en el barrio se le ve.

– Ja ja, ay mi amigo, si supieras,
no sé que va a ser de él,
por la noche llega tarde, agotado del estrés.

– ¡Muchacha, qué cosa es eso, no te puedo comprender!

– Repitiendo las mentiras, sin sonrojarse, José,
ya se cree presidente y piensa que va a poder
desbancar a los mafiosos, que lo controlan a él,
hasta compró un doctorado y quiere imponer su ley
pa llegar a ser el jefe, igualito que Fidel.

– Pero él no es de carácter fuerte,
necesita ‘empoderarse’ bien…

– ¿Si se empodera?, muchacha, ahora roba igual que tré
y me tiene medio loca con el dinero hace un mé.
Cuando sale del palacio, nunca antes de las sei,
siempre viene bien cargado, dos maletas a la vez.
¡Billete!, ¡mucho billete!, eso es lo que quiere él.
Y no creas que cubanos, ¡trae siempre MLC!
Dice que con eso compra desde una guagua hasta un tren,
es que él quiere parecerse a su ídolo Fidel.

– ¿Y tú crees que de todo, él también a ti te dé?

– Es verdad que el me da un poco, al derecho y al revés,
una cartera e´Vuitton, un perfume Saint Laurent,
una caja de botellas, del mejor vino francés,
vestidos de Giorgio Armani, los zapatos de Chanel,
pero tó lo sacrificios yo los soporto muy bien,
para que mi Machi sea igualito que Fidel.

Así va charlando Machi con su vecino José,
de la afición del esposo, y su tremendo poder.
De los planes pal verano, de su visita a un hotel,
en la playa e Punta Cana, que en tres meses van a hacer.
Ella lo espera en la casa con un buen corte de res
para celebrar la suerte de su bello Diaz Canel,
que cada día se roba maletas de dolarés,
por algo trabaja mucho, igualito que Fidel.

A las 11 de la noche, tocan la puerta, son tres,
ve al marido cabizbajo con intensa palidez,
lo trajeron en un Geely y no en el Mercedes Ben,
viene usando una pijama y va arrastrando los pies.
Le han puesto un traje de imbécil a su bello Díaz Canel,
que quería ser grandioso, igualito que Fidel.

Y la Machi se enfurece, tiene ganas de correr,
las manos le están temblando, se agita todo su ser
cuando él la mira a los ojos, en su lento proceder,
la Machi lo zarandea y le dice: -Diaz Canel,
aquí se acabó la fiesta y el MLC también,
Tú pensabas que eras duro y ahora ¿qué vas a hacer?,
¿Quién te creíste que eras? ¿Y las mieles del poder?
Un mísero puesto a dedo, que ni robar haces bien,
y no te hagas ilusiones, se acabó todo nené,
¿Lograste continuidades? ¿qué conseguiste esta vez?,
de mierda llenaste a Cuba, igualito que Fidel.