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EL ÑEQUE EMPIEZA CON EL PIE IZQUIERDO

7 de mayo de 2021

El título tal vez sea erróneo porque no es que el Ñeque haya comenzado con el pie izquierdo su presidencia, el problema del Ñeque es que tiene dos pies izquierdos.

Él pensaba que vendrían momentos de disfrutar su cargo tranquilamente aprendiéndose de memoria lo que le escribían los otros para recitarlo como si fuese ideas propias en visitas a provincias y centros productivos que siempre terminaban en comelatas de película.

Tal vez un cicloncito perdido de vez en cuando donde había que aplicar su histrionismo al poner cara de preocupación ante la gente que lo había perdido todo mientras le caía a promesas de ayudarlos a recuperarse y de no dejarlos desamparados antes de montarse en el Mercedes, olvidarlos y dejarlos desamparados. ¿Así no era como sus antecesores habían hecho siempre? Claro que sí y él no iba a romper la tradición, por eso se buscó él solo (aunque algunas fuentes dicen que se la susurró un pajarito de la seguridad del estado) una palabra que le gustara mucho y encontró el vocablo “Continuidad”, de más está decir que a sus jefes (los mismos que le habían mandado el pajarito) la palabra les gustó más.

Claro que su valedero no sabía que él era el Ñeque, y si lo hubiese sabido tampoco hubiera podido hacer mucho porque no había mucho dónde escoger, pues en la repartición casi todos habían alcanzado pijamas con el cartelito en la espalda que decía “empachados con las mieles del poder”. Nuestro Ñeque resultó ser de los pocos que no tenía puesto el pijama mojado de lágrimas ni tuvo que hacer pucheros angustiosos en las esquinas de unas casas llenas de cámaras.

En favor del Ñeque es justo decir además tampoco era un gordo indecente (todavía) y hasta caía un poco bien (porque no abría la boca). La gran duda por resolver sería si ya era un ñeque desde antes o desarrolló esa cualidad después que le regalaron el carguito, de todas manera ya da igual. Lo cierto es que no hubo que esperar ni un mes para que la gente empezara a rascarse la cabeza y a pensar que algo no andaba bien pues estaban sucediendo cosas que antes no sucedían.

El 18 de mayo de 2018, el vuelo 972 de la compañía mexicana Global Air arrendado a Cubana de Aviación que salía de la Habana con destino a Holguín se estrelló poco antes de despegar. De los 113 ocupantes de la nave solo sobrevivió a la postre uno. (Desde aquí mi pensamiento para todos los que perdieron la vida en ese terrible accidente y para sus familiares mi sentido pésame y mis deseos de que se haga una justicia que nunca ha llegado). El Ñeque reaccionó rápido, visitó el lugar del siniestro y fue bastante activo, pero al final se demostró que su palabra “Continuidad” venía en serio.

Más de un año demoró la investigación para esclarecer las causas del siniestro y mucho se habló de los problemas técnicos del aparato, al final todo se quedó en causas y no se llegó a responsables ni a consecuencias para estos. La línea aérea se limpió el pecho y se hizo la loca como si con ella no hubiese sido y la justicia con los fallecidos y sus familias (casi todas cubanas) brilló por su ausencia. Nunca mejor dicha la palabra “Continuidad” a la vez que se le falta el respeto a los suyos y el Ñeque respiró tranquilo porque estaba seguro de que el sol calienta mucho en Cuba y derrite muy fácil el gen de la memoria.

Cuando todos pensaban que ya no pasarían más cosas malas ese año y que el chino del Ñeque en vez de tenerlo atrás, estaba alante y agachado, explotó otro tremendo bombazo de mala suerte. En diciembre del 2018 los americanos divulgan un informe acerca de presuntos ataques sónicos al personal de la embajada americana en La Habana.

El Ñeque como no sabía qué hacer aparte de decir “yo no fui” varias veces seguidas, no hizo nada, ni tampoco quiso decir “fue él” señalando a los rusos y pensando que como los americanos de la embajada vivían en Cuba seguro que el sol tambien les derretía el gen de la memoria, pero los que hicieron el informe vivían un poquito más al norte y se jodió.

En vez del olvido a los tipos del informe lo que les dio fue el gen de la ladilla y lo sacaron por todos los periódicos y pincharon más a Trump que un brujero a su muñeco vudú. Trump entonces dominado por el maligno y con tremenda picazón en los lugares donde los brujeros le encajaban los alfileres al muñequito gordito y rubio, cerró la embajada americana en La Habana pal carajo y ordenó recoger los matules y cantándole el estribillo de “tunturuntu”, mandó a todo el mundo pa su casa.

En esos tiempos el Ñeque además de decir constantemente “yo no fui, yo no fui”, se ponía muy triste porque él sabía del trabajo que había pasado su antecesor para convencer a los americanos de lo justo que resultaba el trueque de los tres espías que quedaban, enjuiciados y condenados, por un viejo sin dientes que regalaba celulares y que eso ameritaba abrir las respectivas embajadas.

Al final las embajadas duraron abiertas lo que un merengue en la puerta de un colegio y el Ñeque seguía repitiendo sin mentir “yo no fui” como un papagayo amaestrado ante la terquedad de los americanos que seguían sin creerle porque cuando lo decía pestañeaba mucho. Lo que los americanos no sabían y se enteraron después era que el Ñeque pestañeaba por miedo a que descubrieran su incipiente mala suerte, de la que aún no lograba comprender en su total magnitud y apenas se la atribuía a pasar dos o tres veces debajo de la escalera donde se encaramaba el muchacho del servicio militar que pintaba su casa mandado por la gente del comité central.

Los americanos al final se cansaron de presionar al Ñeque que seguía diciendo sin parar “yo no fui” porque se convencieron de su inutilidad. El Ñeque de verdad no hacía nada y como no hacía nada y menos mandar, tampoco iba a chivatear al que fue. Para no aburrirse y porque era lo que le escribían seguía haciéndose el loco con el falso estribillo de “yo no fui, yo no fui”, en vez del correcto de “yo no sé quién fue, yo no sé quien fue”.

Para nosotros está claro que no fue el Ñeque, pero entonces, ¿quién fue? Y claro que te lo voy a contar y hasta le resuelvo el acertijo a los americanos que siguen en Belén con los pastores, pero hoy no, por culpa del mismo gato negro del otro día. Me acabo de enterar de que es del vecino, pues él mismo me dijo de lo más contento que se lo habían regalado. Ahí viene el gato negro así que escribo el lunes porque los domingos el Ñeque descansa. Sígueme para que te enteres de todo lo relacionado con los ataques sónicos y se lo digas a los americanos para ayudarlos.

Ahora lo que voy a hacer es ¡cagarme mil veces en la madre del que le regaló el gato negro a mi vecino! y si no has leído el primer capítulo haz click aqui:

Primer Capítulo: El Ñeque