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II. PARECE QUE VA LLOVER

20 de enero de 2021

Diario de un cubano en Alemania.

Llegué a Frankfurt y anduve por tantos recovecos y pasillos para buscar el equipaje que tuve miedo de llegar a Cuba caminando. Si no le caigo detrás a la alemana que estaba sentada a mi lado en el avión todavía estuviera perdido en el aeropuerto. Imagino que, si la terminal nueva de La Habana demoró unos tres años en construirse, el aeropuerto de Frankfurt lo comenzaron a hacer antes que se inventaran los aviones. Me vino a recoger mi amigo Julio, pues mi esposa anda por otra ciudad y me quedaré algunos días en su casa. Ya estamos en su carro y hace un frío del carajo. Llevamos media hora manejando y no he visto un bache. El cielo es gris y parece que va a llover. Julio me lee el pensamiento y pone música.

Parece que va a llover, el cielo se está nublando, Parece que va a llover, Ay, mamá, me estoy mojando

La letra es pegajosa. Julio fue quien me presentó a mi esposa alemana. Si yo digo alemana uno se imagina una rubia como las que reparten la cerveza en las fiestas de octubre, con las tetas tan grandes que se le quieren salir del escote, pero mi esposa ni es rubia, ni reparte cerveza ni tiene las tetas grandes. Claro que yo estaba desesperado por irme de Cuba y me pareció igual a Claudia Schiffer. Reconozco que me esmeré en hacer un buen papel en la cama y al final logré que me pidiera en matrimonio. Sin embargo, no creo que esté tan enamorada de mí porque no se tira del escaparate y aunque quiso mamármela se la tuve que sacar de la boca porque me iba a provocar un trauma irreversible. Al final templamos varias veces, pero no templaaaaaamos nunca.

Sali para la ciudad confiado con mi paraguas y ahora que llueve ya, Ay, se me olvido en la guagua…

Me dormí escuchando la canción y Julio me despierta para ir al baño. Echamos primero gasolina en una estación y luego entramos en una construcción. Veo un restaurancito de sírvase usted de un lado y los baños del otro. Hay que pagar para entrar a los servicios. El inodoro está tan limpio que yo antes quería mear, pero ahora aprovecho la oportunidad para cagar. Hasta pego las nalgas y todo en una superficie acolchonada y calentica. Así sí se puede cagar a gusto. Tengo suficiente papel para limpiarme y para envolver a tres momias si me da la gana. Las ganas de quedarme a vivir en el inodoro me asaltan y me cuesta irme de su lado. La música se me ha pegado.

La gente se apresura por las calles de La Habana. El Fiñe se alborota pa llenar la palangana. Ae, mamá, como yo vo’a gozar, yo vo’a gozar…

Yo sabía que nada es perfecto. No hay agua en la pila, o mejor dicho, todavía no he descubierto como es que sale. Me hago el loco en una esquina y veo a un viejo lavarse las manos. A los alemanes se le ocurren cada cosa, hay un sensor que se activa acercando la mano a la base de la pila. Ahora sí que estoy en el desarrollo. Me tomo un café sin chícharos y volvemos al carro. Solo hay carretera, cielo gris y todos los carros son nuevos. Tengo ganas de enviar un email a Cuba a contarles de mi experiencia en el baño. Dice Julio que en una hora estamos en su casa. Apúrate que va a llover, le digo y se ríe. Cantamos.

Aprieta el paso que nos vamos a mojar. Acércate mi prieta que te quiero acurrucar. Aprieta el paso que nos vamos a mojar. Cuidado con esa agüita que te puede acatarrar

Llegamos a casa de Julio y  en vez de llover, comienza a nevar. Cojones, que linda es la nieve. Me bajo del carro y dejo que las motas de algodón me enfríen la cara y se posen en mi ropa. Abro la boca y las siento derretirse en mi lengua. Si en Cuba cayera nieve nunca me hubiese ido de allí porque entonces los baños estuvieran limpios, yo tendría un carro nuevo y podía cagar tranquilo y limpiarme con papel sanitario. Pero entonces no habría aguaceros y yo no hubiera existido nunca esta canción que no se me sale de la cabeza.

Parece que va a llover, el cielo se está nublando, Parece que va a llover, Ay, mamá, me estoy mojando

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